La artrosis es la enfermedad articular más común y una de las principales causas de dolor crónico a partir de cierta edad. Se produce por el desgaste progresivo del cartílago, el tejido que recubre los extremos de los huesos y permite que la articulación se mueva sin fricción.
Qué ocurre en la articulación
Cuando el cartílago se desgasta, los huesos empiezan a rozar entre sí. Esto genera dolor, rigidez y, con el tiempo, deformidad y pérdida de movilidad. Las articulaciones más afectadas suelen ser rodillas, caderas, manos y columna.
Síntomas más habituales
- Dolor que empeora con el movimiento y mejora con el reposo.
- Rigidez, sobre todo al levantarse o tras estar mucho tiempo quieto.
- Chasquidos o crujidos al mover la articulación.
- Pérdida de flexibilidad y, en fases avanzadas, hinchazón.
Factores de riesgo
La edad, el sobrepeso, los antecedentes familiares, las lesiones previas y la sobrecarga repetida (laboral o deportiva) aumentan la probabilidad de desarrollar artrosis.
Cómo cuidar las articulaciones
Aunque el desgaste no se revierte, sí se puede frenar su avance y mejorar la calidad de vida: mantener un peso saludable, hacer ejercicio de bajo impacto (natación, bici, caminar), fortalecer la musculatura y cuidar la nutrición del cartílago. Nutrientes como glucosamina, condroitina, colágeno y ácido hialurónico aportan los componentes naturales del tejido articular.
Este contenido es de carácter informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no son medicamentos ni deben usarse como sustituto de una dieta equilibrada. Ante síntomas persistentes, consulta con tu médico.