El dolor articular es uno de los síntomas menos hablados de la menopausia, pero muy frecuente. Muchas mujeres notan que, coincidiendo con esta etapa, aparecen rigidez, molestias en las manos, las rodillas o la espalda, y una sensación general de articulaciones «oxidadas».
El papel del estrógeno
El estrógeno tiene un efecto protector sobre las articulaciones: ayuda a mantener la hidratación del cartílago, modula la inflamación y contribuye a la salud del hueso. Cuando sus niveles descienden durante la menopausia, las articulaciones quedan más expuestas al desgaste y a la inflamación.
Síntomas frecuentes
- Rigidez matinal que mejora con el movimiento.
- Dolor en manos, rodillas, caderas y espalda.
- Sensación de menor flexibilidad.
- Mayor fatiga muscular.
Qué ayuda
El ejercicio regular (fuerza suave y actividad de bajo impacto), una alimentación antiinflamatoria rica en omega-3, mantener un peso saludable y cuidar la masa ósea son fundamentales. A ello se suma el aporte de nutrientes para el cartílago y el hueso: colágeno, ácido hialurónico, glucosamina, condroitina y silicio contribuyen al mantenimiento del tejido articular en esta etapa.
Este contenido es de carácter informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no son medicamentos ni deben usarse como sustituto de una dieta equilibrada. Ante síntomas persistentes, consulta con tu médico.