Imagina dos extremos óseos que deben deslizarse sin rasparse. Entre medias hay un sistema de capas que lubrica, amortigua y sella la zona. Conocerlo ayuda a elegir mejor hábitos y cuidados.
Cartílago hialino
Es el revestimiento blanco y elástico de los extremos óseos. No tiene vasos sanguíneos propios: se nutre sobre todo por difusión desde el líquido sinovial. Por eso el movimiento suave favorece su nutrición y el sedentarismo prolongado la empeora.
Líquido sinovial
Actúa como aceite de motor: reduce fricción y aporta nutrientes. Cuando hay inflamación, puede aumentarse (hinchazón) o volverse menos eficaz.
Membrana y cápsula
La membrana produce el líquido; la cápsula fibrosa envuelve el conjunto. Si se irritan, aparecen calor, sensibilidad y dolor al mover.
Ligamentos, tendones y bursas
Los ligamentos unen hueso con hueso; los tendones, músculo con hueso. Las bursas son «bolsas» que evitan roce. Tendinitis o bursitis pueden doler «cerca» de la articulación sin ser un problema del cartílago en sí.
Señal práctica
Rigidez matinal que mejora al moverse suele relacionarse con el cartílago y la lubricación; dolor muy localizado al usar un músculo apunta más a tendón o bursa. En cualquier caso, un profesional debe orientar el diagnóstico.
Este contenido es de carácter informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no son medicamentos ni deben usarse como sustituto de una dieta equilibrada. Ante síntomas persistentes, consulta con tu médico.