El dolor articular es una de las molestias más comunes a partir de los 40 años, aunque puede aparecer a cualquier edad. Las articulaciones son las «bisagras» del cuerpo: rodillas, caderas, hombros, manos o columna soportan cada movimiento que hacemos. Cuando algo altera su equilibrio, aparecen la rigidez, el chasquido o el dolor.
Las causas más frecuentes
- Desgaste del cartílago: con el tiempo, el cartílago que amortigua los huesos se adelgaza y las superficies rozan entre sí.
- Sobrecarga y ejercicio intenso: correr, saltar o levantar peso repetidamente exige mucho a rodillas y caderas.
- Sedentarismo: la falta de movimiento reduce la lubricación articular y debilita los músculos que estabilizan la articulación.
- Sobrepeso: cada kilo de más multiplica la carga sobre las articulaciones de las piernas.
- Cambios hormonales: especialmente en la menopausia, cuando desciende el estrógeno.
- Inflamación: procesos inflamatorios que afectan a la membrana de la articulación.
Señales que conviene vigilar
La rigidez matinal que mejora al moverse, los chasquidos frecuentes, la hinchazón o el dolor que aparece con determinados movimientos son señales de que la articulación necesita atención. No hay que esperar a que el dolor sea intenso para empezar a cuidarlas.
Cómo cuidar las articulaciones
El movimiento suave y regular, mantener un peso saludable, fortalecer la musculatura y una buena hidratación son la base. A ello se suma la nutrición del cartílago: nutrientes como la glucosamina, la condroitina, el MSM, el colágeno y el ácido hialurónico son los componentes naturales del tejido articular. Aportarlos en formato líquido, de fácil absorción, ayuda a mantener el cartílago y la movilidad a largo plazo.
Este contenido es de carácter informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no son medicamentos ni deben usarse como sustituto de una dieta equilibrada. Ante síntomas persistentes, consulta con tu médico.